sábado, agosto 12, 2006

VERBENA EN EL MOLINO...

Hacía tanto tiempo que no me llamabas que yo ya había pensado en terminar con todo esto, pero como digo siempre, la carne es débil y la mía más.
Parece que me huelas.
Todo empezó con una cena en casa de San, reunión de amigos y tal.
Luego, asomados al balcón, vimos pasar a los festeros y nos animamos a bajar a la verbena...
Me habías dicho que estábamos todos invitados a beber, y lo que más me sorprendió es que no dudaras ni un segundo en venir a saludarme delante de todo el pueblo, amigos tuyos y míos incluidos.
Efectivamente, bebida gratis.
Reencuentros con viejos compañeros de colegio.
Javi, estás de muerte colega.
Mientras yo bailaba, bebía y conversaba, tu hacías la ronda de vigilancia, hasta mandaste a un pobre recadero a traerme dos cubatas más.
Más bebida... ¿que pretendías? no se para que pregunto, porque lo sabía de sobra...
Nuestra despedida fue catastrófica, pero el reencuentro fue apoteósico.
Desde luego que dudo tener que ponerme a buscar, comparar y al encontrar algo mejor, tener que apechugar.