OH, DIOS MÍO!
Fan hasta la muerte de la serie El Comisario, creo que voy a cambiar a Pope y a Charli por Brian y Justin...
Enamorada como estoy de Brian Keaney sólo espero que Queer as Folk dure eternamente para poder seguir disfrutando de sus fascinantes historias.
Dios mío, cuán enternecedora me pareció la escena del baile de graduación de Justin, eso no lo viven ni los heterosexuales más enamorados sobre la faz de la tierra, lo se porque yo, hetero de toda la vida y enamorada mil veces a lo largo de mis 26 primaveras, hubiera dado mi más preciado tesoro por vivir la milésima parte de feliz durante los segundos que dura ese baile...
Con esta segunda temporada, prometedora como la primera, mis salidas de los viernes han quedado automáticamente canceladas,
así me llame al timbre George Clooney de la mano de Brad Pitt, los dos en pelota picada, invitándome a una fiesta llena de hombres en una mansión de Malibú.
Bueno, exagero un poco, que todos sabemos que la carne es débil y la mía más, que me llama al móvil el hombre del saco y me voy corriendo a que me de un magreo.
Lo dicho, soy muy feliz viendo esta serie, que espero tenga tanta audiencia que pueda ver todos los capítulos del mundo mundial.
Amig@s os animo a verla, aunque ningun@ sois tan trasnochadores como yo.

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